



Surgieron desafíos con respecto a las altas cargas ocasionadas por el peso propio de los paneles de hasta 180 mm de espesor. Fue necesario realizar algunos intentos de extracción para preparar la ejecución correcta y segura.
La solución fischer convenció a los planificadores e ingenieros en varios aspectos. Desde un punto de vista estético, la posibilidad de fijar los paneles de forma invisible fue decisiva. Además, esta fue la única manera de crear las juntas deseadas de 2 mm en el centro del elemento. Asimismo, estaba la alta capacidad de carga, el soporte técnico y la disposición para encontrar y producir una solución adaptada individualmente al proyecto. Esta consistió en anclajes de placa ciclónica Fischer FZP II en la versión especial 13 x 25.5 M8/18 carbono, que se instalaron en una cantidad de aproximadamente 10.000 unidades.
Para el resultado, los arquitectos de Haratori, libremente según Le Corbusier, encuentran las palabras adecuadas y lo describen como “juego artístico, correcto y grandioso de las superficies reunidas bajo la luz”.
