El hormigón está compuesto por materias primas naturales como el cemento, que se fabrica a partir de piedra caliza y arcilla, así como agua y áridos como arena y grava. El papel decisivo lo juega el cemento, que junto con el agua forma la llamada pasta de cemento. Esta envuelve los áridos y los une, de modo que tras el fraguado se obtiene un material de construcción sólido y resistente. Los orígenes del hormigón se remontan a la antigüedad. Sin embargo, su composición era diferente. El hormigón tal como lo conocemos hoy se estableció en Alemania en el siglo XIX como un material de construcción indispensable y hoy se utiliza prácticamente en todas partes, ya sea en construcción de edificios, obras civiles o proyectos de infraestructura.
El hormigón se utiliza en casi todos los ámbitos de la construcción gracias a su estabilidad, moldeabilidad y durabilidad. En la construcción de edificios se emplea para la construcción de viviendas u oficinas, en obras civiles es un componente central de puentes, túneles y carreteras gracias a su resistencia a la compresión. También juega un papel importante en la ingeniería hidráulica, por ejemplo en la construcción de presas, puertos y esclusas, ya que es impermeable y resistente a condiciones extremas. En la construcción industrial se utiliza para la edificación de grandes naves y fábricas, y en la jardinería y paisajismo sirve como base para senderos, terrazas y muros de jardín.
Más allá de las aplicaciones clásicas en la construcción, el hormigón también ha encontrado su lugar en el arte y el diseño. Por ejemplo, se fabrican esculturas, muebles o proyectos arquitectónicos artísticos en hormigón, ya que puede moldearse en casi cualquier forma y es muy versátil.
No todo hormigón es igual: mediante diferentes proporciones de mezcla se pueden obtener distintos tipos de hormigón con propiedades optimizadas para cada área de aplicación. Puede ser resistente a la compresión, ligero o aislante térmico, según los requisitos del proyecto. De la gran variedad de tipos de hormigón, los siguientes son los más utilizados:
El llamado principio de precaución exige que se excluyan posibles contaminaciones de las aguas. Las disposiciones correspondientes están reguladas en la Ley de Aguas (WHG). Así, para empresas y operadores de instalaciones que trabajan con sustancias peligrosas para el agua como fuelóleo, diésel y otros combustibles, aceites usados, ácidos, álcalis, materias químicas básicas, etc., existen normativas especiales. Para evitar que en caso de fugas, tuberías defectuosas u otros incidentes sustancias peligrosas lleguen al suelo o al agua subterránea —y por tanto no se produzcan "cambios perjudiciales en las propiedades del agua"— estas instalaciones deben contar con dos barreras de seguridad: por un lado, debe asegurarse que las sustancias peligrosas para el agua sean recogidas, por ejemplo en una construcción especialmente diseñada (barrera primaria). Además, los constructores y operadores de las instalaciones son responsables de que, en caso de fugas en la barrera primaria (situación de emergencia), las sustancias peligrosas sean retenidas temporalmente hasta la reparación del daño. Esto se realiza mediante hormigón impermeable (hormigón FD/FDE) o aplicando un recubrimiento especial sobre la superficie del hormigón (barrera secundaria). Más información sobre este tema encontrará en nuestro whitepaper “Ley de Aguas: Anclaje seguro en superficies impermeables de hormigón”.
El hormigón es robusto, duradero, versátil y puede moldearse en casi cualquier forma sin gran esfuerzo. Gracias a su alta densidad ofrece excelentes propiedades de aislamiento acústico y es un buen acumulador térmico, lo cual es especialmente ventajoso en edificios residenciales. Además, no es inflamable (clase de reacción al fuego A1) y no emite gases tóxicos. Actualmente existen numerosas variantes de hormigón optimizadas para requisitos específicos como ligereza, aislamiento térmico o fluidez.
El hormigón normal tiene una baja resistencia a la tracción y debe complementarse con acero o enriquecerse con ciertas fibras si es necesario. Su alto peso implica un esfuerzo considerable en transporte y procesamiento. Además, debe fraguar casi un mes para alcanzar su máxima resistencia. También hay que considerar el impacto ambiental: aunque el hormigón es un material duradero y reciclable, la producción de cemento —uno de sus principales componentes— genera emisiones significativas de CO₂.
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Una visión más detallada de productos para tacos y fijaciones de alta carga en hormigón encontrará en esta guía de tacos.